En el corazón del Caribe, bañado por las aguas del Atlántico en la Costa Norte y el impetuoso Mar Caribe en el Sur, hay un país plácido y hermoso cuyo nombre es la República Dominicana.

Fue descubierto por Cristóbal Colón en su primer viaje al nuevo Mundo el 5 de diciembre de 1492, y ocupa 48.442 kilómetros cuadrados de los 76.192 que comparte con la vecina República de Haiti. Sus bellezas naturales y fecunda historia, deleitan y apasionan a quienes llegan a conocerlo.

Por Real Privilegio del Rey Fernando fue denominada en 1508 Isla de Santo Domingo. Su nombre aborigen, Quisqueya, significa en taíno, “Madre de todas las tierras”. En la época del Descubrimiento, la isla estaba habitada por aborígenes de se llamaban a sí mismos taínos, palabra que en su idioma significa “los buenos”. Los españoles, quienes creían haber llegado a la India, los bautizaron indios.

República Dominicana es un país con muchos contrastes y sin lugar a dudas, una vez la visites te quedaras prendido de el. Podrás visitar el pico más alto de todo el Caribe, pasear por las primeras calles, el primer hospital, la primera universidad y la primera carretera asfaltada del Nuevo Mundo.

Los paisajes de la República Dominicana son extremadamente contrastados y cautivadores, cuenta con lugares insólitos de belleza incalculable y sorprendente.

De la herencia española destacan los extraordinarios monumentos, testigos seculares de los primeros hechos que marcaron la historia colonial. Los taínos, habitantes de la isla en la época precolombina, han dejado sobre el territorio toda clase de objetos testimonio de un arte original y sorprendente: objetos en piel, madera, ámbar, larimar (piedra nacional), barro, etc.

Por su condición de país insular, agrícola y ganadero, la República Dominicana ofrece una gran variedad de atractivos platos, donde se mezclan la influencia taína, europea y africana, ofreciendo una explosión de sabores ricos en matices y condimentos.